Debemos
partir de que cada persona es única e irrepetible, por lo que somos distintos a
los demás. Lo que para uno sirve no tiene porque servir a otro, lo que uno ve
blanco otro lo puede ver negro, y eso no quiere decir que uno tenga más razón
que otro, sino que todo depende del punto de mira, de quién lo mire, y aceptar
que tu realidad no es la única es una lección difícil de aprender, pero
necesaria para un día a día más "sencillo".
Es una
lección que para una persona orgullosa y que defiende sus principios con uñas y
dientes resulta complicada, pero no imposible. Por desgracia aprendemos muchas
veces de las experiencias de la vida, algunas buenas, otras tantas no tanto,
pero lecciones al fin y al cabo. Aquí os dejo una lección mía, no tiene porqué
serviros, como ya os he dicho, todo depende:
La mayoría tenemos un ritmo bastante “ajetreado” en nuestro día a día, intentamos tener todo bien programado, los espacios ocupados y cumplir con todos nuestras obligaciones y responsabilidades, pero en muchas ocasiones nos olvidamos de una parte básica de nuestra vida, el espacio dedicado a uno mismo. Algunos creemos suplir esa atención con el gimnasio, el relax en el sofá, el paseo en bici… cada uno cree invertir ese tiempo en uno mismo de forma distinta, pero debemos diferencia entre dos aspectos:
1. Las
actividades que hacemos porque nos gustan, para cuidarnos, para desconectar de
la rutina, los hobbys, etc.
2. El
espacio que toda persona debería dedicar a encontrarse con unos mismo y valorar
el presente, analizarlo y enfrentarse a él. El tiempo de dedicación a ver si
vamos realmente por el camino que queremos, si estamos actuando bien, en
definitiva, valorar como estamos y decidir qué hacer.
Para mí
este segundo aspecto es el que más cuesta desarrollar, ya que tenemos a pensar
que con ocuparnos en hacer cosas que nos gustan y “llenan” personalmente
estamos atendiendo a nuestras necesidades, pero la reflexión personal debe ser
parte de esta atención.
Para mi
escribir es reflexionar, ordenar mi ser y mi mente llegando al centro de todos
mis deseos, miedos, anhelos… y dejé de hacerlo por miedo a enfrentarme a mi
realidad. La ignorancia de pensar que el tiempo lo cura todo, que ser fuerte es
lo más importante, que hiciera cosas que me gustaran ayudaría a sobrellevar
mejor las cosas. . . un error que me ha salido caro.
Me guardé tanto lo que sentía que dejé de sentir. Me creí tanto mi papel de
persona fuerte, segura y decidida, que ayudaba a los demás, que me olvidé de mí,
de pensar como no cargarme con todo ello, y cuando dejé de ser capaz de
escribir sobre mi interior es cuando vi que tenía un problema y tenía que hacer
algo al respecto.
Me he
propuesto cambiar en este aspecto, en la percepción de mi realidad y la gestión
de mi presente, y para ello estoy haciendo grandes esfuerzos y pequeños avances,
teniendo clara la teoría, en un principio, y pasando a la práctica poco a poco.
No sentir es como estar
muerto por dentro, ves todo lo que vives como si de una película se tratase, no
valoras, no disfrutas, no anhelas. Por mucho que nos pese vivir es sufrir,
disfrutar y temer, vivir es sentir, experimentar y caer, levantarse y seguir
adelante, agotarse y descansar, vivir es un cúmulo de sensaciones intangibles
que si no las experimentáramos no tendría razón nuestra existencia. Una vida
plena es aquella que ha recorrido un largo camino lleno de obstáculos
superados, una vida simple es aquella que todo se lo han dado hecho, prefiero vivir
plenamente aunque sepa que sufriré, que no ser un ignorante y no comprender más
allá de la conformidad de existir para disfrutar.
Con ello no quiero decir
que siempre podamos superar los obstáculos que nos encontramos, tan solo me
refiero a que debemos intentarlo, y en ocasiones deberemos cambiar nuestra
forma de pensar y/o actuar para poder hacer frente a ese problema que quizá no
está a nuestro alcance resolver, y deberemos aprender a coexistir con él sin
que nos destruya. Esa parte para mi es especialmente difícil, ya que creo poder
solucionar los problemas de todo el mundo, cuando eso es imposible. Aprender
tus limitaciones es una lección difícil, aprender a sobrellevar que otros sufran
y tú no puedes ayudarles a solucionar su problema es duro, pero aprender a que
tu presencia y apoyo puede ayudar a que estas personas no se hundan es de
sabios, y es muy difícil, ya que sufro viendo sufrir a los que quiero, pero es
mejor no sufrir todos por ello e intentar ayudar en lo que se pueda, ya que si no
se cae en un círculo sin solución alguna.