8 de agosto de 2018

Sanar heridas


Sanar heridas


Cuando desnudo mi alma y dejo que ella escriba, es cuando el corazón toma voz en mis palabras y construye magnificas verdades que no se ni como surgen de mí.

Antes era un rincón que solía frecuentar, la hoja en blanco, la música de fondo y yo conmigo misma, con mis sueños, pesadillas, miedos… Mis dedos tecleando o mi mano sosteniendo un bolígrafo, pero era terapéutico, sanador y gratificante. Era capaz de dar forma a lo que pasaba en mi interior, cosas de las que no era ni consciente, sentimientos que tenía tan reprimidos y cerrados que había olvidado, pero hay estaban, sumando peso a mi alma para que la carga aumentara y me sintiera más cansada sin saber el porqué. Algún que otro dolor, un bajón o un día malo. Iban asomándose, pero no los reconocía, y ese ha sido un error que sigo cometiendo…

La verdad es que me da bastante miedo pararme a sentir, a escucharme y dejarme llevar, porque sé que será cuando de nuevo sienta y lo pase mal.

Mi consciente es el responsable de pensar de forma fácil y ayudarme a encerrar aquello en lo que es mejor no pensar mucho, genial porque he aprendido a no comerme la cabeza con muchos problemas, pero fatal por la parte que comporta el superarlos, me explico.

Con el fin de poder sobrellevar mejor las situaciones en el momento que suceden es cuando le doy mil y una vueltas para buscar todas las posibles soluciones, alternativas y posibilidades. Es entonces cuando lo sufro en primera persona y mi cabeza explota de tantas vueltas dadas, pero una vez ya he realizado ese análisis y la cosa “avanza” mi consciencia lo simplifica hasta la mínima expresión posible, encierra los sentimientos que me pueda generar permitiéndome seguir adelante sin sufrirlos. Suena genial pero no es factible según a la situación/problema a la que haga referencia.

Si algo se es que para superar cualquier “obstáculo” en esta vida hay que sufrirlo, debes llorarlo, enfadarte, pasar malos días… Debes vivir los sentimientos o reacciones consecuentes a ese “obstáculo”. Eso nos ayuda a ir sanando las heridas y nos permitirá poder volver a levantarnos fuertes y enfrentarnos de nuevo a la vida.
Si no dejamos que sanen y hacemos como si no dolieran podemos “desangrarnos”. Llegará ese día en el que explotarás sin razón aparente debido a tantas heridas abiertas de las que ya no te acordabas. Resurgirán de las profundidades todos esos sentimientos que habías enterrado, te ahogaran sin darte tiempo a reaccionar y quizá no sepas reaccionar...

A veces se nos olvida que tenemos derecho a estar mal, tenemos derecho a estar tristes y perder alguna sonrisa. Tenemos que pararnos a sentir para poder resurgir de nuestras cenizas, debemos mirar de frente al problema, sentir ese escalofrío que te corta la respiración, y enfrentarte a él sin miedo. Nos quedarán cicatrices como recordatorio de lo que pasó, pero lo habremos superado. Si no te enfrentas y solo lo entierras, no nacerá de ello nada nuevo.

26 de abril de 2014

Lección a aprender

La vida es muy diferente para cada uno, el camino a recorrer es distinto, las lecciones a aprender unas para cada ser y las situaciones a vivir todo un misterio. A mis 28 años he aprendido muchas lecciones importantes para poder hacer frente a lo que el futuro me depare, y muchas otras que aun debo vivir para enriquecerme de ellas, sin olvidar con las que ahora estoy lidiando. Una de ellas es que todo pasa por alguna razón, aunque nunca descubras él porqué, si pasó era porque así debía de ser. Soy un ser tan racional como pasional, y descubrir el porqué de las cosas siempre me ha inquietado, pero con el tiempo aprendí a resignarme en mi búsqueda, ya que hay porqués que nunca se descubren, y debemos aceptar nuestros límites.
Un hecho a destacar hoy es una lección que aun no he aprendido… una curiosidad a compartir.

Cuando la vida me ha brindado un revés difícil, el golpe ha sido duro pero enseguida me activé a buscar alternativas, soluciones, caminos, opciones… aceptando “ciegamente” esa experiencia como mía para poder hacerle frente lo antes posible. Curiosa reacción de las personas delante de situaciones difíciles… Ahora comentar la situación inversa:
Cuando la vida me ha dado un regalo, una nueva oportunidad, una buena noticia, recompensa, consideración, reconocimiento… es cuando enseguida reaccione dudando, con inseguridades, miedos, analizando la situación para ver si eso “bueno” puede estar sucediéndome. No acepto “ciegamente” esa situación viviéndola plenamente y haciendo todo aquello para disfrutarla con todo mí ser.
¿Por qué? Esta es otra pregunta que he analizado e intentado comprender, y me entristece la conclusión a la que he llegado.

Como una buena maestra me dijo:- Las personas estamos acostumbrados a aprender sufriendo, y en ocasiones cayendo muchas veces en el mismo error.

Estamos tan acostumbrados a que las “desdichas” nos sucedan que las tenemos integradas en nuestra realidad como algo “natural”. Nuestro ser sabe cómo reaccionar (en los mejores de los casos, muchos otros aun no lo han aprendido, o simplemente erran en sus decisiones), qué actitud adoptar, creando unos escudos para no perder fuerzas y enfrentarte a la situación lo más rápido posible. Estos escudos son los culpables de que nuestro ser sufra por guardarte muchos sentimientos, cuyos a lo largo somatizamos físicamente. Este caso claro está,  no es aplicable a todas las personas, hay gente más “afortunada” que dicha lección no ha tenido que vivir, pero muchos mortales sí. Algunos de los menos afortunados aprendimos a buscar recursos para arreglar los problemas, otros aun lo tienen como lecciones pendientes. Pero sin demorarme de mi objetivo, me entristece mucho que mi ser esté más acostumbrado a enfrentarse a las situaciones negativas que positivas.

Cuando algo bueno me sucede no doy crédito a ello, en ocasiones hasta me bloqueo, me siento insegura y no sé cómo reaccionar. Ojalá logré integrar en mi ser la mejor reacción ante algo bueno, hecho que demostrará que habré vivido muchas cosas buenas, ya que aprendemos a base de superar pruebas, y está es de las pocas que estoy dispuesta a experimentar. Quiero vivir situaciones buenas para poder aprender a ser natural ante ellas, ¿y quién no? 

30 de diciembre de 2013

Percepción



Debemos partir de que cada persona es única e irrepetible, por lo que somos distintos a los demás. Lo que para uno sirve no tiene porque servir a otro, lo que uno ve blanco otro lo puede ver negro, y eso no quiere decir que uno tenga más razón que otro, sino que todo depende del punto de mira, de quién lo mire, y aceptar que tu realidad no es la única es una lección difícil de aprender, pero necesaria para un día a día más "sencillo". 

Es una lección que para una persona orgullosa y que defiende sus principios con uñas y dientes resulta complicada, pero no imposible. Por desgracia aprendemos muchas veces de las experiencias de la vida, algunas buenas, otras tantas no tanto, pero lecciones al fin y al cabo. Aquí os dejo una lección mía, no tiene porqué serviros, como ya os he dicho, todo depende:

La mayoría tenemos un ritmo bastante “ajetreado” en nuestro día a día, intentamos tener todo bien programado, los espacios ocupados y cumplir con todos nuestras obligaciones y responsabilidades, pero en muchas ocasiones nos olvidamos de una parte básica de nuestra vida, el espacio dedicado a uno mismo. Algunos creemos suplir esa atención con el gimnasio, el relax en el sofá, el paseo en bici… cada uno cree invertir ese tiempo en uno mismo de forma distinta, pero debemos diferencia entre dos aspectos:
1. Las actividades que hacemos porque nos gustan, para cuidarnos, para desconectar de la rutina, los hobbys, etc.
2. El espacio que toda persona debería dedicar a encontrarse con unos mismo y valorar el presente, analizarlo y enfrentarse a él. El tiempo de dedicación a ver si vamos realmente por el camino que queremos, si estamos actuando bien, en definitiva, valorar como estamos y decidir qué hacer.

Para mí este segundo aspecto es el que más cuesta desarrollar, ya que tenemos a pensar que con ocuparnos en hacer cosas que nos gustan y “llenan” personalmente estamos atendiendo a nuestras necesidades, pero la reflexión personal debe ser parte de esta atención.
Para mi escribir es reflexionar, ordenar mi ser y mi mente llegando al centro de todos mis deseos, miedos, anhelos… y dejé de hacerlo por miedo a enfrentarme a mi realidad. La ignorancia de pensar que el tiempo lo cura todo, que ser fuerte es lo más importante, que hiciera cosas que me gustaran ayudaría a sobrellevar mejor las cosas. . . un error que me ha salido caro.
Me guardé tanto lo que sentía que dejé de sentir. Me creí tanto mi papel de persona fuerte, segura y decidida, que ayudaba a los demás, que me olvidé de mí, de pensar como no cargarme con todo ello, y cuando dejé de ser capaz de escribir sobre mi interior es cuando vi que tenía un problema y tenía que hacer algo al respecto.
Me he propuesto cambiar en este aspecto, en la percepción de mi realidad y la gestión de mi presente, y para ello estoy haciendo grandes esfuerzos y pequeños avances, teniendo clara la teoría, en un principio, y pasando a la práctica poco a poco.

No sentir es como estar muerto por dentro, ves todo lo que vives como si de una película se tratase, no valoras, no disfrutas, no anhelas. Por mucho que nos pese vivir es sufrir, disfrutar y temer, vivir es sentir, experimentar y caer, levantarse y seguir adelante, agotarse y descansar, vivir es un cúmulo de sensaciones intangibles que si no las experimentáramos no tendría razón nuestra existencia. Una vida plena es aquella que ha recorrido un largo camino lleno de obstáculos superados, una vida simple es aquella que todo se lo han dado hecho, prefiero vivir plenamente aunque sepa que sufriré, que no ser un ignorante y no comprender más allá de la conformidad de existir para disfrutar.
Con ello no quiero decir que siempre podamos superar los obstáculos que nos encontramos, tan solo me refiero a que debemos intentarlo, y en ocasiones deberemos cambiar nuestra forma de pensar y/o actuar para poder hacer frente a ese problema que quizá no está a nuestro alcance resolver, y deberemos aprender a coexistir con él sin que nos destruya. Esa parte para mi es especialmente difícil, ya que creo poder solucionar los problemas de todo el mundo, cuando eso es imposible. Aprender tus limitaciones es una lección difícil, aprender a sobrellevar que otros sufran y tú no puedes ayudarles a solucionar su problema es duro, pero aprender a que tu presencia y apoyo puede ayudar a que estas personas no se hundan es de sabios, y es muy difícil, ya que sufro viendo sufrir a los que quiero, pero es mejor no sufrir todos por ello e intentar ayudar en lo que se pueda, ya que si no se cae en un círculo sin solución alguna.

Ayudarte a ser feliz es ayudar a los demás de forma indirecta, porque si a todos nos predominasen sentimientos negativos, nadie tendría fuerzas para ver la luz en la oscuridad, ya que para ver y disfrutar de la luz debemos conocer la oscuridad, pero no permanecer en ella, sigo avanzar y superarse a uno mismo. 


12 de agosto de 2013

Tomar las riendas



Tomar las riendas de tu vida puede resultar complicado. Dejarse llevar siempre es bastante cómodo, pero cuando las cosas se complican es cuando nos planteamos que rumbo tomar. El simple planteamiento nos resulta complejo, tomas una decisión una vez analizados los pros y contras pero cuando menos lo esperas aparecen obstáculos difíciles de superar y algunos incluso te obligan a reorientarte.

Es el momento en el que reflexionas y surgen muchas preguntas pero pocas respuestas, aunque con el tiempo he aprendido que nunca debes plantearte una pregunta si no aceptas de antemano que quizá no tenga respuesta. Las cosas suceden por alguna razón y no siempre sabremos el porqué. La teoría en múltiples ocasiones la sabemos, pero la práctica se hace mucho más difícil, porque nuestra parte racional nos grita para avisarnos del posible golpe, cuando nuestros sentimiento guían nuestros actos y van en contra de toda lógica, haciendo muchas veces que la situación no se simplifique.

Por mucho que queramos prever un golpe no siempre podremos evitarlo, hay obstáculos que lograremos esquivar, otros en los que caeremos para aprender una lección, algunos que tan solo nos fortalecerán, aquellos que no esquivas por el disfrute del trayecto, los que parecen sencillos pero marcan en lo más profundo de nuestros ser. Las heridas sanan con el tiempo aunque queden cicatrices, señales de la madurez de uno mismo y el trayecto recorrido. Equivocarse no es de torpes si no de valientes, ya que si tomamos el camino sencillo no podremos exigir una vida plena. Nuestro camino nos conducirá a aquello anhelado, aunque cuando lo vivimos solo vemos el presente y no donde podemos llegar.

Cuando menos lo esperas, cuando menos quieres, cuando no estás preparado, de quien menos pensabas, en el lugar más remoto ¡sucede! Encuentras aquello que tanto buscabas, lo que más querías, la respuesta a tu pregunta, la recompensa de tu esfuerzo, el triunfo añorado...

Yo decido tomar las riendas con fuerza, dirigir mi destino escuchando a mi mente y sintiendo a mi corazón, caeré pero me levantaré, y aunque me cueste se que lo conseguiré, tarde o temprano llegaré.


Un momento de reflexión.



Demuborielra

11 de agosto de 2013

Me presento


No recuerdo desde cuando recurro a ti, no se cuando fue la primera vez, la razón y el porqué empecé, pero ya son muchos años des de entonces. 
Eres parte de mi, una extensión de mi ser, una necesidad para sobrellevar mi día a día, algo tan simple pero complejo a la vez. No se donde está el truco por lo que algo mágico debe de ser, ya que sin ser consciente de la nada siempre eres capaz de crear aquello que necesito, la respuesta a mi pregunta, la reflexión a mi dilema, las opciones para decidir. . . todo aquello que sin saber necesito extraer de mi para quitarme una carga que no era consciente que tenía.


Tú, una hoja en blanco, el miedo a lo infinito y la pureza de lo virgen. El poder escribir en ti, el dejar que mis dedos tecleen, o que mi mano trace infinidad de palabras que van tomando forma autónomamente, ya que mi interior decide que expresar en cada momento. Eres imprescindible para mi, algo tan puro que da hasta miedo que nadie vea alguna vez, pero si algo he aprendido es que en muchas ocasiones las palabras correctas son capaces de cambiar el destino, y ¿qué hay mejor que poder compartir las experiencias para que aquellos que lo necesiten tomen lo que de mi les haga falta? 
No es un objetivo, no es una meta o un sueño, tan solo la mente de una joven que quiere esforzarse en retomar aquello que tanto la ayudaba y que creo que podría ayudar a otros. No estas obligado a seguir leyendo, soy feliz con escribir y expresar lo que siento, y si después surge algo más, bien venido será . . . 






Demuborielra